Durante el climaterio, la respuesta sexual de la mujer puede verse afectada por una serie de factores, desde los cambios
fisiológicos propios de esta etapa y el estado de salud física hasta factores culturales y coyunturales, el estado psíquico, la relación con la pareja, la vida sexual previa, la autoestima y la imagen corporal.
Según las características de cada mujer, algunos de estos factores llegarán a tener más o menos influencia en alguna de las fases de la respuesta sexual: deseo, exitación y orgasmo o, más raramente, sobre las tres.
En la premenopausia no suele haber grandes cambios, pero en general, la menopausia es percibida por muchas mujeres como el fin de la sexualidad y no sólo de la capacidad reproductiva.
Si nos referimos a los cambios fisiológicos, éstos pueden intervenir por diversos mecanismos . Por un lado, la disminución de los estrógenos determina una disminución en el volumen y velocidad de producción de la lubricación vaginal, que sumado a la paulatina pérdida de elasticidad y atrofia, disminuye la capacidad de la vagina de tolerar penetraciones profundas o prolongadas y puede generar desde dispareunia hasta un vaginismo, generando una disfunción en la fase de exitación. La mujer se siente confundida por la discrepancia entre sus sentimientos de exitación sexual y la respuesta vaginal escasa y tardía y su compañero está igualmente confundido y reacciona como si la sequedad fuera una señal de rechazo o que no puede exitar a su pareja y se autoculpa.
Además, la disminución de la congestión genital en general, determina una disminución de la plataforma orgásmica, de la coloración de los labios mayores y menores, menos cambios a nivel del clítoris, menor erección de los pezones así como disminución del tamaño del útero y de la intensidad de sus contracciones durante el orgasmo.
Se ha observado que, a pesar de la disminución de estrógenos, este deterioro no se produce o tarda mucho más en aparecer cuando la mujer ha tenido una vida sexual previa activa y regular.
Por otro lado, la disminución hormonal también determina cambios visibles en el cabello (más fino, frágil y opaco), la piel (pierde brillo y elasticidad, aumenta la sequedad), los músculos (pierden tono, fuerza y volumen), las mamas tienden a caer y aplanarse, el depósito de grasa comienza a aumentar en el abdomen y la cintura y suele haber aumento de peso por los cambios metabólicos, todo lo cual es vivido por muchas mujeres como una pérdida del atractivo físico que produce indirectamente una inhibición del deseo sexual por sentir que no merece ser deseada. La pérdida del tono y fuerza muscular también actúa disminuyendo la intensidad y frecuencia de las contracciones orgásmicas.
Los estrógenos también tienen múltiples funciones a nivel cerebral, y su disminución puede producir síntomas tales como olvidos, pérdida de la memoria, alteraciones de las funciones cognitivas, depresión o malestar psicológico, ansiedad, etc., y que, junto con las oleadas de calor (por fallas en la regulación térmica) inciden negativamente sobre la sexualidad.
Muchas veces, la inhibición del deseo puede relacionarse directamente con la disminución de los andrógenos plasmáticos biodisponibles (lo que además implica un enlentecimiento general de la respuesta sexual), así como también con la inhibición, la vergüenza y la culpa por desear a esa edad. Pero no todas mujeres experimentan un descenso del apetito sexual; las que en los años anteriores han alcanzado un buen nivel de satisfacción probablemente no advertirán ningún cambio en el placer o el deseo, mientras que otras referirán un aumento al sentirse liberadas de la posibilidad de un embarazo y/o disponer de mayor intimidad tras la partida de los hijos.
Por otro lado, no es raro que las mujeres que han sido sometidas a procedimientos quirúrgicos que involucran a los órganos sexuales como histerectomía o vulvectomía así como cirugía mamaria, tengan problemas sexuales. También el bypass coronario, las enfermedades crónicas o prolongadas o que alteren la autoimagen y el consumo de ciertos medicamentos pueden afectar negativamente la respuesta sexual.
Respecto al estereotipo cultural de la sexualidad, nuestra cultura tiende a reforzar la idea de que ésta es para los jóvenes y bellos. Las mujeres cuya valoración dependió principalmente de su aspecto y atractivo sexual se sentirán disminuídas en su condición femenina. La actitud de las personas hacia la vida sexual de las mujeres mayores incide en la manera en que ésta se ubica frente a los demás y ante sí misma, así como todo su entorno, que tiene expectativas también estereotipadas respecto de la mujer climatérica que influyen en las actitudes hacia ellas. En un contexto cultural donde se sobrevalora la reproducción y la juventud, la menopausia le quita a la mujer ambos atributos.
En esta etapa, la sola idea de cambio percibida en forma negativa, repercute en lo emocional y puede disminuir o anular la capacidad de placer o afectar la respuesta sexual. Llama la atención que en otras culturas, donde la mujer es valorizada o adquiere un mejor status social después de la menopausia, prácticamente no hay quejas por síntomas climatéricos ni reacciones negativas frente a los cambios.
En cuanto a los factores coyunturales, el climaterio suele coincidir con un momento de la vida en que los hijos se independizan y, para las mujeres que han centrado su atención en la crianza y la casa , surge un sentimiento de inutilidad y frustración y aparece el autoreproche por el tiempo perdido, lo cual repercute negativamente sobre su sexualidad. Por el contrario, las mujeres que desempeñan roles donde se valoriza el intelecto o la creatividad experimentan un florecimiento en la postmenopausia y un aumento de la autoestima y es raro que vea afectada su vida sexual.
Además, la actitud sexual de la mujer dependerá, por un lado, de la calidad de la relación de pareja y de cómo fue su vida sexual anteriormente y, por otro, de cómo su pareja reaccione ante los cambios de ella y la manera en que encare su propia vida sexual, ya que suele coincidir con su propio climaterio y puede llegar a sufrir él mismo alguna disfunción sexual.
Muchos hombres condicionan sus actitudes al estereotipo cultural del climaterio, retrayéndose ellos mismos. Otras veces, el vínculo es monótono y aparece el aburrimiento. Pero fundamentalmente, el desconocimiento de los cambios fisiológicos crea inseguridad y confusión. Puede ocurrir también que en este período se intensifiquen las interacciones disfuncionales de los cónyuges, pero si su vida sexual ha sido plena, pueden acomodarse a esta etapa y seguirá siéndolo. Como dice la Dra. Rajtman, muchas parejas después de los 50 años pueden descubrir la sexualidad en una vida más tranquila y sin hijos, enriquecerla y que les parezca aún más importante que antes.
En definitiva, si la mujer acepta su sexualidad después de la menopausia, conoce los cambios propios y de su compañero y está preparada para adaptarse a los mismos (y siempre que no haya causas médicas o medicamentosas de disfunción sexual), puede aprender a disfrutar de otra manera, tal vez de encuentros más largos pero no por ello menos gratificantes o placenteros. Para esto es fundamental el rol del profesional de la salud en cuanto al asesoramiento y la educación sexual de la mujer y la pareja.
El tema del funcionamiento sexual debe estar incluido en la historia clínica ginecológica así como de otras muchas especialidades médicas ya que muchas veces, si no es investigado, no se da la oportunidad de efectuar la consulta.
.- BIBLIOGRAFÍA
.- Astolfi, E. I. - Nogara, E."Tratamiento hormonal sustitutivo en el climaterio y sexualidad femenina". Monografía C.E.T.I.S. (1993).
.- Caldiz, L. - Resnicoff, D. "Sexo, mujer y fin de siglo".Buenos Aires. Editorial Paidos. 1997.
.- Rajtman, M. Conferencia dictada en el Curso de Actualización en el Climaterio. Mar del Plata. Diciembre de 1990.
Dra. Elsa I. Astolfi
Sexóloga Clínica
Servicio de Ginecología - Hospital Italiano de Bs. Aires. |