Eugenia E. Calle, Ph.D., Carmen Rodriguez, M.D., M.P.H., Kimberly Walker-Thurmond, B.A., and Michael J. Thun, M.D. |
Métodos
Los hombres y mujeres de este estudio fueron seleccionados de entre los participantes del “Cáncer Prevención Study II”, un estudio prospectivo de mortalidad comenzado por la Sociedad Americana de Cáncer en 1982. La edad promedio fue de 57 años. Se excluyó aquéllos pacientes que hubiesen perdido mas de 4,5 Kg. en el año previo al estudio, a aquellos cuyo BMI fuese menor de 18.5, aquellos que padecieran algún tipo de cáncer al inicio. Por lo tanto se seleccionaron 404.576 hombres y 495.477 mujeres. Luego de 16 años de finalizado hubo un total de 32.303 muertes por cáncer en los hombres y 24.842 muertes por cáncer en el grupo femenino de esta población.
De los 900.053 participantes sé redefinió un subgrupo de aquéllos que nunca fumaron (107.030 hombres y 276.564 mujeres). Dentro de este grupo hubo un total de 5314 muertes por cáncer en los hombres y 11.648 entre las mujeres. Este subgrupo dió la oportunidad de evaluar si la asociación entre BMI y mortalidad esta supeditada al status de tabaco y al fumar y los cánceres relacionados a éste. Indice de Masa Corporal (BMI)
El BMI fue categorizado de la siguiente manera, según la Organización Mundial de la Salud como:
18.5 a 24.9 rango normal
25.0 a 29.9 grado I de sobrepeso
30.0 a 34.9 y 35.0 a 39.9 grado II de sobrepeso (30 al 39)
40.0 o más como grado III de sobrepeso.
En este análisis y discusión nos referimos al rango de 25.0 a 29.9 como sobrepeso y al rango de valores a partir de 30.0 como obesidad. El grupo correspondiente al rango normal fue tomado como grupo referencia.
Mortalidad y Objetivos
Los Objetivos este análisis fueron las muertes por todos los cánceres incluidos cáncer de esófago, estomago colorectal, hepático, pancreático, pulmonar, melanoma, cáncer de mama en la mujer, cáncer de cuerpo, endometrio y cuello uterino, ovario, próstata, vejiga, riñón, cerebro, linfoma no Hodgkin, mieloma múltiple y leucemia.
Información y covariables
Se incluyeron datos como edad, raza, tabaco (nunca fumó, fumó en el pasado y actualmente fuma) con 3 categorías de cigarrillos fumados por día: 0 a 19, 20 y mas de 20, nivel educacional, actividad física (ninguna, escasa, moderada y alta), uso de alcohol (ninguno, menos de un trago por día, un trago por día, 2 o mas tragos por día), estado civil (casado o no ), asiduo consumidor de aspirina (usuario o no), índice de consumo de grasas (estimado en gramos por semana para 20 comidas, donde los participantes se dividían en 3 grupos), consumo de vegetales (frecuencia por semana de consumo de 9 vegetales, sin incluir papas, donde los participantes se dividían en 3 grupos) y en las mujeres uso de terapia hormonal de reemplazo (nunca usuaria, habitualmente usuaria, antiguamente usuaria).
Resultados
BMI y mortalidad por cáncer en la población total de hombres y mujeres
El numero de muertes entre los hombres fue suficiente como para analizar separadamente los 2 grupos de mayor BMI (de 35.0 a 39.9 y 40.0 o más). El riesgo relativo de muerte para estas categorías, comparados con el grupo de rango normal de peso (BMI 18.5 a 24.9) fue 1.20 y 1.52 respectivamente. Se observó una clara tendencia positiva de índice de mortalidad con el incremento de BMI para todos los cánceres.
Comparados con los hombres de peso normal, hombres de por lo menos 35.0 de BMI tuvieron una significativa elevación del riesgo relativo de muerte por cáncer de 1.23 para muerte por algún cáncer a 4.52 para muerte por cáncer hepático.
En el grupo de los hombres una significativa asociación inversa fue observada entre BMI y muerte por cáncer de pulmón.
No se encontró asociación significativa entre BMI y muerte por cáncer de cerebro, vejiga o melanoma.
Mujeres con un BMI de por lo menos 40.0 tuvieron un riesgo relativo de muerte por algún cáncer de 1.62 comparado con el grupo de mujeres con rango normal de peso.
Un altísimo riesgo relativo fue observado para muertes por cáncer uterino (riesgo relativo 6.25 para mujeres con BMI de por lo menos 40.0).
Al igual que en los hombres una significativa asociación inversa entre el BMI y muerte por cáncer de pulmón fue encontrada en el total de la población femenina que incluye fumadoras.
No se encontró relación significativa entre BMI y muerte por cáncer de esófago, estomago, melanoma, vejiga, cerebro o leucemia.
Una altísima elevación del riesgo de ciertos cánceres como útero y mama se encontró comparando el grupo de rango normal de peso con el de grupo de sobrepeso y el de obesidad. El riesgo relativo de muerte por cáncer de mama y útero para BMI menor de 40.0 fue de 2.32 y el grupo de por los menos 40.0 de BMI fue de 6.87.
Para el subgrupo de hombres “que nunca ha fumado” la asociación positiva entre BMI y muerte por algún cáncer como esófago, pancreas y otros fue de mayor magnitud entre aquellos que nunca han fumado comparado con la población general y la aparente asociación inversa con la muerte por cáncer de pulmón desaparece.
Como en el grupo masculino la positiva asociación entre BMI y muerte por algún cáncer, como el de esófago y otros cánceres se hace fuerte cuando el análisis se hizo restrictivo a las mujeres que nunca habían fumado, y un aparente efecto protector del alto BMI sobre la mortalidad por cáncer de pulmón fue atenuado.
Entre mujeres que nunca habían fumado, el riesgo relativo de muerte por algún cáncer fue 1.88 para aquéllas cuyo BMI fue por lo menos de 40.0 comparado con mujeres de peso normal.
Se estima que la proporción de todas las muertes por cáncer en la población americana que se le atribuye al sobrepeso y la obesidad es de 4.2% a 14.2% para los hombres y de 14.3 a 19.8% para las mujeres.
Discusión
Los hombres y mujeres con mayor BMI (por lo menos de 40.0) en este grupo estudiado prospectivamente tuvieron índices de muerte por cáncer del 52 y 62% más respectivamente que los índices para hombres y mujeres de peso normal. Este hallazgo es coincidente con otros estudios previos, pero la magnitud de los efectos es por demás peligrosa. La fuerte asociación que se hallo probablemente refleje los grandes efectos del BMI sobre la mortalidad y la incidencia del cáncer en diversos sitios.
La proporción de todas las muertes por cáncer atribuibles al sobrepeso y a la obesidad en los adultos americanos a partir de los 50 años de edad podría ser mayor del 14% en hombres y 20% en mujeres. Estas estimaciones están basadas en los riesgos relativos de este estudio y en los patrones de sobrepeso y obesidad en los Estados Unidos. Bajo la premisa de esta relación causal, las consecuencias sobre la salud publica para los Estados Unidos es grave: mas de 90.000 muertes al año por cáncer podrían ser evitadas si cada uno de los adultos mantuviese su BMI por debajo de 25.0 de por vida.
La International Agency for Research on Cáncer (IARC) concluyo que es suficiente evidencia para prevenir el cáncer evitar la ganancia de peso, por lo menos en cuanto a los cánceres de colon, mama (en mujeres postmenopáusicas), endometrio, riñón y adenocarcinoma de esófago.
Potenciales mecanismos biológicos como el incremento de los niveles de hormonas endógenas (esteroides sexuales, insulina y factor de crecimiento insulino-simil) fueron asociados con sobrepeso y obesidad y la contribución de la obesidad abdominal con el reflujo gastroesofágico y el adenocarcinoma de esófago.
Riesgo relativo moderado se asocio con sobrepeso y obesidad, ambos para cáncer de colon y para cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas. El mayor riesgo relativo se observó para cáncer uterino y renal y el riesgo incrementado de cáncer renal asociado con exceso de peso fue mayor en mujeres que en hombres.
Se reporto un incremento en el riesgo del adenocarcinoma de esófago en asociación con alto BMI, y la magnitud de esta asociación se incremento en los no fumadores.
Este estudio sugiere que alto BMI está asociado con aproximadamente el doble de riesgo de cáncer pancreático tanto en hombres como en mujeres. En contraste, no hay un fuerte apoyo para la asociación entre BMI y cáncer prostático.
Asociación positiva para cáncer de ovario con alto BMI con riesgo relativo en el rango de 1.5 a 2.0 para las más altas categorías de sobrepeso.
Dos estudios donde se examinó obesidad y cáncer hepático encontraron un riesgo excesivo tanto en mujeres como hombres con riesgo relativo del orden de 2.0 a 4.0. Se sugiere que este alto riesgo es mayor para hombres que para mujeres. La obesidad también incrementa los riesgos de adenocarcinoma gástrico (cardias).
Todos los resultados basados en datos de mortalidad reflejan la influencia combinada del BMI tanto sobre la incidencia de cáncer y como de la sobrevida. Por ejemplo, quedó demostrado la adversa relación que existe entre adiposidad y la incidencia de cáncer de mama, sobrevida de las mujeres que padecen esta enfermedad como así su diagnóstico.
Este estudio permitió investigar, debido al gran tamaño de la muestra, los efectos del sobrepeso y la obesidad en la ocurrencia de 57.000 muertes por cáncer de entre 900.000 hombres y mujeres libres de cáncer al inicio del estudio. Sobrepeso y obesidad se asociaron con el riesgo de muerte de todos los cánceres y con algunos obesidad-especificos. Con estos resultados se estiman 90.000 muertes por cáncer que podrían prevenirse cada año en los Estados Unidos si hombres y mujeres intentaran mantenerse dentro del rango normal de peso, promoviéndose en escuelas, clínicas, puestos de trabajo la importancia de la actividad física y prácticas de alimentación saludable como normas culturales.
Dra Varda Pantyrer
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