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TRABAJOS CIENTIFICOS DE JUNIO

Adiposidad y síntomas vasomotores. Informe del Estudio SWAN. Adiposity and Reporting of Vasomotor Symptoms Among Midlife Women: The Study of Women's Health Across the Nation

Rebecca C. Thurston;1,2 MaryFran R. Sowers;3 Yuefang Chang;4 Barbara Sternfeld;5 Ellen B. Gold;6 Janet M. Johnston;2 Karen A. Matthews1,2.American Journal of Epidemiology 2008;167:78-85

Posted 03/26/2008. Fuente Medscape

Se ha hipotetizado que el aumento de la adiposidad se asocia con disminución de los síntomas vasomotores durante la menopausia, debido a la conversión de andrógenos en estrógenos dentro de la grasa.

Sin embargo, recientes modelos termorregulatorios han postulado que el incremento del tejido adiposo provoca lo contrario. Los autores evaluaron la hipótesis en el Estudio de Salud de las Mujeres a través de la Nación (SWAN). Este fue multiétnico, observacional y comprendió 1776 mujeres entre 45 a 59 años, que estaban en transición a la menopausia, con útero intacto y por lo menos un ovario, y que completaron el análisis de impedancia bioeléctrica, para evaluar la composición corporal. También se incluyeron: reporte de sofocos y sudoración nocturna, niveles séricos de FSH y SHBG, índice de estrógenos libres (FEI) El 59% de la población estudiada reportó sofocos.

Los resultados indicaron que altos porcentajes de grasa corporal se asociaban con aumento de los síntomas vasomotores (por desvio standard aumento en el porcentaje de grasa corporal, odds ratio = 1.27, 95% CI: 1.14, 1.42) después de ajustar por edad. Esta asociación persistió en modelos que incorporaban raza/etnia, status menopáusico, educación, paridad, tabaquismo, uso de hormonas y síntomas de ansiedad.

Table 2. Association Between Adiposity and Odds of Reporting Vasomotor Symptoms, Study of Women's Health Across the Nation, United States, 2002–2004

Luego se consideró la hipótesis de la delgada. En el modelo ajustado, la log FSH (OR = 1.41, 95 % CI: 1.23, 1.60) se asoció en forma positiva y significativa con los síntomas vasomotores y el log E2 (OR = 0.74, 95 % CI: 0.66, 0.82) y el log FEI (OR = 0.81, 95 % CI: 0.73, 0.89) en forma negativa y significativa consistente con otros resultados previos del SWAN.

Sin embargo, la inclusión de las variables FSH, E2 o FEI, en modelos de porcentaje de grasa corporal y síntomas vasomotores fallaron, al disminuir las asociaciones positivas entre adiposidad y síntomas vasomotores.

Table 3. Association Between Adiposity and Vasomotor Symptoms in Fully Adjusted Models† After Controlling for Serum Levels of Reproductive Hormones, Study of Women's Health Across the Nation, United States, 2002–2004

En resumen: altos porcentajes de grasa corporal se correlacionaban en forma positiva con niveles elevados de sofocos, aun cuando se lo ajustaba con edad, status hormonal y tabaco.

Traducción: Dra. Debora Yankelevich
Tel:301-941-0200 Fax: 301-941-025

 

Relación entre adiposidad central y BMI para el desarrollo de diabetes. Programa de Prevención de Diabetes.

Bray GA, Jablonski KA, Fujimoto WY, Barrett-Connor E, Haffner S, Hanson RL, Hill JO, Hubbard V, Kriska A, Stamm E, Pi-Sunyer FX; Diabetes Prevention Program Research Group.

Am J Clin Nutr. 2008 May;87(5):1212-8.

El objetivo del trabajo fue confirmar la hipótesis que la obesidad central medida por tomografia computada es un mejor predictor de riesgo de diabetes que: el BMI, la circunferencia de la cintura (WC) el índice cintura cadera (WHR) o el índice cintura/altura.

Este estudio se inicio en el año 1996, con un reclutamiento en 27 centros de los Estados Unidos. Los hombres y mujeres debían ser mayores de 25años, BMI =24 (22 para asiático americanos) y una intolerancia a la glucosa (con 2-h plasma glucosa concentración de 7.8 a 11.0 mmol/L (140–199 mg/dL) después de 75 g glucosa por boca) y una glucosa basal de 5.3 a 6.9 mmol/L (95–125 mg/dL) [=7.0 mmol/L (=125 mg/dL) en los indio americanos. Los participantes fueron randomizados a realizar uno de tres tratamientos: placebo, cambios en estilo de vida o metformina 850mg, 2v/dia.

Se midieron la adiposidad visceral (VAT) y el tejido graso subcutáneo (SAT) en los espacios de lo discos vertebrales L2-3 y L4-5 en 1106 de 3234 participantes del Programa de Prevención de Diabetes. Se emplearon modelos específicos de riesgo proporcional para sexo, para evaluar la asociación entre VAT y SAT, BMI y otras medidas de obesidad central como predictoras de desarrollo de diabetes.

Resultados: los hombres y mujeres de raza blanca tuvieron más VAT que otros grupos étnicos. La relación VAT/SAT fue menor en el grupo de los afroamericanos en ambos sexos. En el grupo placebo de los hombres, VAT, WC, BMI, cintura/cadera ratio, y WHR predijeron diabetes (HR: 1.79).Dentro del grupo de las mujeres con cambios en el estilo de vida, VAT predijo DBT de la misma forma que BMI y L2-L3 fue significativamente mejor predictor que WC o WHR. SAT no predijo diabetes. Ninguna de las medidas de masa grasa, predijo diabetes en el grupo metformina.

Conclusiones: en los grupo placebo y cambios de estilo de vida, VAT, WHR y WC predijeron diabetes. Ninguna medición predijo diabetes en el grupo metformina. La tomografía computada, no aventajó a ninguna de estas simples mediciones y SAT no predijo diabetes.

Traduccion: Debora Yankelevich

 

 

Guía Nacional de Tratamiento de la adicción al tabaco. Ministerio de salud y Ambiente de la Nación; 2005

El desarrollo de esta guía forma parte del Programa Nacional de Control de tabaco. Se basa en la mayor evidencia bibliográfica posible y en una reunión de consenso nacional.

El tabaquismo es la principal causa de muerte prematura evitable. En Argentina fuma el 34% de la población adulta, el 23% de los adolescentes de 12 a 14 años y el 40% de adolescentes entre 15 y 18 años. El porcentaje de fumadores entre los profesionales de la salud es similar a la población general.

Existen recomendaciones que el médico puede realizar en el consultorio que incrementen la población de fumadores que dejen el tabaco. Se recomienda interrogar a toda persona que consulta sobre el consumo de tabaco, registrarlo sistemáticamente y brindar un breve consejo para dejar de fumar. Cuando el consejo es brindado por el médico, la tasa de cesación se incrementa en un 2,5%. Es eficaz relacionarlo en forma personalizada con alguna característica de la salud del paciente.

Para  evaluar si existe motivación para dejar de fumar se puede utilizar el siguiente modelo, que separa en etapas la motivación:

Etapa de pre-contemplación: los fumadores no conocen o no consideran tener problemas con la adicción y no contemplan la posibilidad cierta de dejar de fumar.

Etapa de contemplación: los fumadores reconocen tener un problema físico o psíquico causado por la adicción pero se muestran ambivalentes ante la decisión de cambio.

Etapa de preparación: la ambivalencia se va transformando en determinación para cambiar y aparece un plan para dejar de fumar.

Etapa de acción: el fumador puede entrar en acción y modificar su conducta respecto de su adicción.

Etapa de mantenimiento: la persona desarrolla estrategias para manternse sin fumar.

Etapa de recaída: el adicto vuelve a fumar, hecho altamente frecuente como parte del proceso de recuperación.

Las intervenciones deben ser adecuadas a cada etapa del cambio. Estas pueden ser evaluadas de la siguiente manera:

Las intervenciones en los fumadores que no están listos para dejar de fumar fortalecen la motivación y la reflexión para y facilitan el acercamiento a la desición para dejar de fumar.

En aquellos fumadores que no están listos para dejar de fumar, deben realizarse preguntas abiertas, que favorezcan la elaboración y la reflexión,  jerarquizando las razones personales para dejar de fumar y focalizando los beneficios de dejar de fumar. Si existen obstáculos para dejar de fumar, intentar pensar soluciones para los mismos.

En aquellas personas que están listas para dejar de fumar, se debe realizar una intervención psico-social y ofrecer los tratamientos farmacológicos.
Es útil establecer una fecha de abandono total, con mayores tasas de efectividad que la disminución paulatina.  Los grupos de apoyo se basan en la teoría  cognitivo conductual, que consiste en desarrollar una serie de habilidades que contribuyan a modificar el patrón de conducta en torno al consumo. Aquí el fumador debe aprender a resistir la compulsión por fumar, rompiendo la fuerte asociación entre situaciones gatillo y sustituyéndolas por acciones concretas. Identificar cual es la situación en particular que dispare la complusón a fuma: si son las situaciones de stress, el estar con otros fumadores, tomar alcohol o café, etc; e implantar acciones sustitutivas, como salir a caminar, tomar agua helada, bañarse, lavarse los dientes, etc.

Se considera éxito del tratamiento a la permanencia de la abstinencia durante al menos 1 año. La recaída, sin embargo, es altamente frecuente (entre un 70 y 80% recae al año), debe considerarse como un proceso normal del cese del consumo de tabaco.

La intervención farmacológica  duplica la efectividad de las estrategias psicosociales, pero no debe utilizarse como única herramienta. En este grupo se incluyen los sustitutos nicotínicos (parches, chicles, spray nasa) y el bupropion. Esta droga es un antidepresivo atípico, que incrementa la concentración de dopamina en el espacio presináptico, ayudando a controlar los síntomas de la abstinencia.

Como segunda línea se encuentran la clonidina y la nortriptilina.
Existe insuficiente evidencia para recomendar el uso de ansiolíticos, antagonistas nicotínicos, opioides, acetato de plata, auriculoterapia, acupuntura, láser terapia o electroestimulación.

Conclusiones generales

La dependencia al tabaco es un problema de salud crónico y a menudo requiere intervenciones repetidas a lo largo del tiempo, así como un equipo de salud involucrado en la problemática. Las intervenciones breves son efectivas y de alto alcance poblacional, por lo que todo fumador debe recibir, al menos, esta alternativa de tratamiento.

Existe un tratamiento efectivo con altas tasas de éxito para dejar de fumar, por lo que el ginecólogo puede poner estas medidas simples en funcionamiento en su consultorio y derivar a los equipos especializados en esta área a todo paciente que manifieste su deseo de dejar de fumar.

Dra. Fabiana Saiegh


 

 

 

Última actualización:
20 de Mayo de 2007

Asociación Argentina para el Estudio del Climaterio
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