Revisión
Traducción y Comentarios: Dra. Maria Soledad Vallejo1
Abstract
La menopausia constituye una transición biológica marcada por el cese de la función ovárica y profundos cambios hormonales, que desencadenan una cascada de alteraciones fisiopatológicas con repercusiones multisistémicas. Desde el punto de vista celular, el déficit de estrógenos y testosterona, junto con el aumento de FSH, favorece un estado de estrés oxidativo, disfunción mitocondrial y acortamiento de los telómeros, procesos comunes al envejecimiento celular que repercuten en la homeostasis global. La disminución de estrógenos afecta al sistema nervioso central, alterando la homeostasis de las neuronas hipotalámicas que regulan la temperatura, lo que se traduce en síntomas vasomotores. Asimismo, el déficit hormonal impacta en los circuitos neuronales relacionados con la cognición y la memoria, contribuyendo a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. A nivel óseo, el hipoestrogenismo acelera la resorción y predispone a osteoporosis y fracturas. En el ámbito cardiovascular, la pérdida de la protección estrogénica incrementa los factores de riesgo y la severidad de los eventos coronarios en mujeres postmenopáusicas.